MALUQUER

Barcelona, 2005.

El espacio que me encontré en la primera visita era un parking de planta baja de 170 m2 que se conectaba a un edificio por un túnel de 8 m. Con planta trapezoidal; tenía apenas dos lados con aperturas al exterior y era un lugar oscuro, húmedo y abandonado.
El programa pretendía distribuir una vivienda-estudio. Al ser planta baja, cualquier abertura al exterior tenía el problema de la visión de los peatones, además eran fachadas protegidas y sus aberturas no iluminaban ni ventilaban la vivienda. La primera gran decisión fue introducir literalmente el exterior al corazón de la vivienda, para esto proyecté un patio resuelto como una pecera de vidrio que se encajó entre los cuatro pilares existentes.
Rodeando el patio, un tabique de obra vista (con aspecto de muro exterior) define el espacio amplio de salón-cocina comedor. Alrededor de esta piel se distribuyen todas las estancias que por programa tenían que poderse cerrar. Habitación, entrada, lavadero, baño y estudio, que se relacionan con el espacio central mediante grandes correderas o ventanas. Todos los puntos de la casa tenían que poder ver el patio, e incluso sentir el sol y la lluvia dentro de casa.
Para el pavimento optamos por colocar una superficie de hormigón pulido que se extiende hasta el patio y contiene la calefacción radiante, se disimul las juntas de desagüe con la carpintería´, que se realizo en hierro para minimizar los montantes. La entrada que está a un escalón por encima, se cubrió con la misma baldosa de hormigón que configura la acera de la calle.
En el techo se dejaron las bovedillas existentes y se doblaron las paredes perimetrales con pladur aislado.
El baño-vestidor se pensó como un pequeño salón donde la bañera es la protagonista, aquí los paramentos verticales están estucados para que no hubiese diferencias entre la pared de la ducha y el resto y lo mismo sucede con el pavimento.

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